La
fiesta del ratón.
En temporada de lluvias es
inevitable que proliferen insectos, roedores y otras alimañas y es que se tiene que buscar la manera de convivir cada uno
en su espacio sin que nadie salga perjudicado sin embargo en la práctica eso es
imposible.
Los roedores por ejemplo siempre
terminan invadiendo territorios que están vetados para ellos, pero se empeñan
tanto que debe haber una negociación, si bien no violenta de completa seriedad
para que estos no se pasen de listos.
Las casas de San Julian son de
teja, algunas de madera y muy pocas de material, las paredes sostienen las
vigas de madera fuerte para poder detener las tejas que se encadenan para
poder formar un techo que a la vista es un paisaje muy
artesanal.
Cuando comienzan las lluvias crecerán
yerbas por todas partes, los arboles revestirán sus ropajes con hojas verdes y
brillantes, los cultivos comenzaran a dar germinar y los arboles frutales adornaran, la algarabía de lo verde oliva reviste el
pueblo y los campos.
La tarde va cayendo suavemente y
las familias se reúnen a la mesa para cenar los guisos que se cocinan en los
fogones de leña, arden y saltan chispas danzantes, las calles se funden con
olores de guisos y abren el apetito al más melindroso, en el comal se calienta
tortillas de maíz echas a mano, las cazuelas hierven la comida y la mesa se
cubre con manteles bordados de flores o paisajes, el festín comienza.
Dulce de leche acompañado de té para
culminar la cena mientras se platica en la terraza, con el cielo oscuro y
algunas estrellas, la familia intercambia historias y cuentos. Las historias
siempre terminan repasando los arboles genealógicos de los López, Montes, los
Reyes, los Teobal y más. Los cuentos relatados por los abuelo, la hora de dormir se acerca y
comienza la danza, pequeñas sombras sobre las vigas aparecen en el tejado,
chillidos y risas, pequeños ratones danzando por el techo, las mujeres de la
casa crispan la piel y de nervios comienzan a tener miedo.
-Son ratones, seguro ya tienen nido dice el abuelo, mañana hay que limpiar los tejados para ver si tienen nidos.
-Son ratones, seguro ya tienen nido dice el abuelo, mañana hay que limpiar los tejados para ver si tienen nidos.
Se guarda todo, tapar y
sellar comida frutos y demás, la plaga ya dio señales de guerra y es hora de
comenzar la caza. De pronto grita Victoria que esta haciendo tarea en la sala.
-¿Qué pasó?
– Un ratón por los sacos de maíz a buscarlo para enfrentarlo a muerte.
– Un ratón por los sacos de maíz a buscarlo para enfrentarlo a muerte.
Palos y escobas para luchar
contra el ratón invasor, se mueven los sacos y de pronto sale corriendo el
pequeño ratoncillo, ellas gritan y brincan aunque esté a tres metros de
distancia.
Comienza la danza, brincos, risas, gritos y golpes al suelo, toda una coreografía de guerra por defender el territorio del tejado.
Comienza la danza, brincos, risas, gritos y golpes al suelo, toda una coreografía de guerra por defender el territorio del tejado.
Al final es cazado el pobre ratón
que azorado y acorralado confunde sus sentidos de sobrevivencia y comete un
error, se dirige hacia su detractor que lo espera con la escoba y le surte uno,
dos, tres golpes y queda inconsciente, luego una bolsa y quedó atrapado, lo
demás ya es historia.
Así comienza la fiesta de los
ratones en la residencia del tejado, donde la tranquilidad se rompe por estos
pequeños que con todo el descaro quieren instalarse en los tejados de las casas.
Imagen tomada de Internet.